España: La mujer supone el 50% de la plantilla médica, pero solo el 20% está en puestos de dirección

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En especialidades como Medicina de Familia, el 75% serán facultativas en unos años.
 
La feminización de la profesión médica es incuestionable. Los datos son contundentes; recientes análisis realizados por colegios de médicos y sociedades científicas, así como los del último informe del Sistema Nacional de Estadística, constatan que más de la mitad de los médicos en ejercicio son mujeres.
 
La curva ascendente es imparable, mientras que en 1985, en España, las mujeres eran un 25 por ciento del conjunto de los médicos, en la actualidad la presencia femenina en el colectivo médico es del 49,77 por ciento, (a finales del 2016) con notables diferencias entre las distintas comunidades autónomas de forma que en alguna su presencia llega hasta el 70 por ciento. Esta tendencia se encuentra en consonancia con la mayoritaria incorporación femenina en las facultades de medicina que supera el 70 por ciento, y con el mismo porcentaje de mujeres que consiguen plaza MIR.
 
Otra cosa es que de los datos de la feminización creciente entre los profesionales de la salud se pueda preguntar por qué la pirámide hacia la dirección no mantiene la misma proporción de mujeres, porque escasamente son el 20 por ciento de los jefes de sección y directivos. Y por otra parte y en sentido contrario, cabe preguntarse si a la Sanidad le es beneficioso el desequilibrio por sexos que las estadísticas anuncian, es decir, un desequilibrio a favor de las mujeres  que podrían llegar a representar muy pronto tres cuartas partes  de los profesionales. ¿Es bueno para la Sanidad general que la mayoría sean mujeres? ¿Y desde el punto de vista legal se cumple la Ley de Igualdad?”, preguntas que se quedan en el aire y tendrán que ser abordadas por los responsables sanitarios.
 
Las facultades llenas de chicas
 
Por el momento el hecho de que las facultades estén llenas con chicas con mejores expedientes auguran que la Medicina se seguirá escribiendo ya en femenino durante mucho tiempo.
 
En el caso de Cardiología, por ejemplo, aunque se trate de una especialidad históricamente masculina, actualmente de los 2.213 cardiólogos que hay en España, el 40 por ciento son mujeres. Sin embargo, entre los jefes clínicos, únicamente el 19 por ciento son mujeres y entre los jefes de servicio, solo el 11 por ciento.
 
Así se desprende de un estudio realizado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) donde se reconoce que, aunque cada vez más médicas entran a la especialidad MIR, cuyo acceso depende únicamente del esfuerzo y el talento cuantificado de forma objetiva, a la hora de acceder a puestos de responsabilidad y poder “se barajan otros parámetros”, por lo que ahí están muy por debajo de la paridad, que en este caso sería un reflejo de la propia valía personal.
 
Una de las especialidades médicas más feminizadas es sin lugar a duda la Medicina de Familia. “Hay más mujeres porque esa área de la Medicina permite una mayor conciliación”, sostienen fuentes consultadas a EL MÉDICO INTERACTIVO. Tras el MIR de 2015, por ejemplo, el 73 por ciento de quienes eligieron la especialidad eran mujeres. Pese a ello, como recoge un análisis publicado por el grupo AP25 de la Organización Médica Colegial (OMC), las mujeres siguen teniendo dificultades para conciliar la vida laboral con la familiar algo que, defiende el estudio, tendrá que solucionarse, teniendo en cuenta que el aluvión de jubilaciones que se prevé en los próximos años llevará a una mayor presencia aún de la mujer en la especialidad.
 
Conciliación y brecha salarial
 
Por ello, entre otras iniciativas a poner en marcha para conciliar la vida profesional y laboral, desde las centrales sindicales y asociaciones profesionales médicas consultadas por este periódico, abogan por la flexibilización de horarios laborales, “sobre todo en aquellas comunidades en las que existen turnos de tarde hasta las 21 horas, que habitualmente son ocupados por los médicos más jóvenes que, ante la dificultad para conciliar su vida laboral con la familiar, se ven abocados a buscar otras salidas profesionales o a solicitar una reducción de su jornada laboral con la consecuente disminución de sus ingresos”, explican desde ámbitos sindicales.
 
Uno de los datos más evidentes y llamativos  que arrojan los estudios y las estadísticas es “la escasa presencia femenina en las jefaturas de servicio y de sección, con sólo un 18% y 28% de mujeres respectivamente en estos puestos de dirección, cifras estas muy por debajo de la representatividad  femenina”. Se constata así la existencia del denominado “techo de cristal”, o barrera invisible que impide veladamente  a las mujeres el acceso a puestos de responsabilidad.
 
Los estereotipos de género persisten en el SNS
 
Los estereotipos de género persisten también en el SNS, por los que no se asocia a la mujer con capacidad de liderazgo, considerándola una excepción en estos casos, y la necesidad de demostrar que una mujer tiene capacidad para dirigir un equipo mientras a un hombre no se le cuestiona a priori, pueden terminan por hacer abandonar a las médicas en su progresión jerárquica. Por otro lado, los mismos órganos de selección, tienden a elegir entre las personas candidatas a sus iguales, perpetuándose las diferencias de género.
 
En otras ocasiones, son las propias facultativas las que hacen suyo el rol secundario según los estereotipos de género que instalados en el sistema dejando que sus compañeros varones asuman el liderazgo, mientras que si ella quiere acceder al mismo puesto debe de realizar un sobreesfuerzo y “demostrar doblemente su valía y capacidad”, denuncian desde las centrales.
 
Por otro lado, de los estudios se desprende la mayor  presencia femenina en especialidades como pediatría, ginecología, las relacionadas con laboratorio, atención  primaria.., y es mucho menor  en ciertas especialidades  quirúrgicas ( cir.cardiovascular, traumatología, urología ..) especialidades estas donde las medicas no parecen armonizan con el estereotipo femenino de  “menos fuertes”, “ menos tecnificadas”, “ más empáticas”, ”familiares”. Este patrón de género en la elección de las especialidades médicas, muestra tendencia a desparecer como resultado de la incorporación mayoritaria de la mujer al sistema de especialización.
 
Nombramientos en atención continuada
 
Desde una profunda reflexión sobre la situación actual de las profesionales sanitarias, con motivo del 8 de marzo, el Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana  constata que “no es fruto del azar” que las médicas “doblen en números absolutos a sus compañeros con nombramientos para la atención continuada, pues , como ellas mismas afirman, los horarios de esa actividad  les permite compaginar su actividad asistencial en unos puestos de trabajo denominados por la precariedad de sus condiciones como “contratos basura,” con la atención a su familia  y a su hogar.
 
En este sentido, desde CESM de Valencia, creen que la explicación al elevado índice de temporalidad de las médicas , tan alto como un 79 por ciento, vaya en la misma línea. Las facultativas tienen interiorizado el rol tradicionalmente asignado a la mujer y su estructura psíquica está orientada hacia el cuidado de los otros por encima de su desarrollo personal y profesional, de forma que cuando lo profesional entra en colisión con el espacio privado, se prioriza las necesidades de la familia en aras de lo profesional. “Además, los paréntesis en la vida laboral que suponen algunos de sus estados fisiológicos ( embarazo, maternidad, lactancia), pueden estar contribuyendo a retrasar su consolidación profesional”, sostienen.
 
Estas situaciones de desigualdad  inciden negativamente en de forma directa o indirecta en las retribuciones percibidas, contribuyendo  a perpetuar la brecha retributiva que existe entre mujeres y hombres, otra de las nuevas desigualdades que constatamos en nuestro ámbito profesional. Las cifras son contundentes: en  el grupo A1, las mujeres tienen una retribución menor que los hombres, con una diferencia estimada tan grande como de 10.331 euros anuales.  Los motivos que hacen que las médicas tengan retribuciones inferiores a los hombres son diversos y nuevamente se solapan. Las retribuciones  percibidas provienen de los complementos salariales tanto fijos como  variables( trienios,  realización de guardias o atención continuada., carrera profesional..)  este último concepto , la carrera profesional, excluye a determinados colectivos (interinos,  acúmulos de tareas, atención continuada)  precisamente aquellos en los que se constata mayor presencia de facultativas.
 
Según las centrales, las organizaciones colegiales, los colectivos médicos son conscientes de que a experiencia demuestra que las situaciones de desigualdad no se resuelven espontáneamente, “ni siquiera la existencia de un marco normativo adecuado es garantía para acabar con las situaciones de discriminación”. Por ello consideran necesario no solo políticas que fomenten la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y faciliten la corresponsabilidad en el ámbito privado, sino también un cambio sobre los sobre los roles femeninos y los masculinos, dentro y fuera de la esfera privada”, remachan.
 
Fuente: elmedicointeractivo.com 5/2/2018
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