Piden que Zin renuncie por "cómplice o inepto"

La responsabilidad del ex vice ministro de Salud era clara: como subsecretario de Control Sanitario bonaerense, Alberto Costa tenía a su cargo la auditoria y control de los medicamentos distribuidos en la Provincia.

El funcionario fue desplazado de su cargo, luego de que el juez Norberto Oyarbide lo implicara al empresario Néstor Lorenzo, investigado y detenido por venderle medicamentos adulterados al Estado.

“Costa es un funcionario de extrema confianza de Zin y, por lo tanto, no podía dejar de conocer lo que hacía su mano derecha”, manifestó el diputado Sebastián Cinquerrui a 24CON. “Con respecto a los laboratorios que trabajan con el Ministerio, en relación a los medicamentos oncológicos, pedimos un informe hace seis meses atrás por la falta de control que evidencia en el área. También, nos llamó la atención que no se cumplan los plazos de las licitaciones para las contrataciones, por lo que suponemos que se hacen de manera directa y que existen sobreprecios”.

Ante el nexo que se puso en evidencia entre la venta de medicamentos truchos y Costa, Cinquerrui criticó la versión que ofreció Zin al respecto y pidió su renuncia: “El ministro miente, es imposible de creer que no sepa los movimientos que hace su mano derecha, incluso admitió que Ocaña le advirtió esta situación. Entonces, Zin se tiene que ir por cómplice o por inepto”.

Hasta el momento, el funcionario mediático resolvió despegarse del escándalo pidiéndole la renuncia a Costa. Sin embargo, pese a que Zin niega los vínculos con la droguería San Javier, propiedad de Lorenzo, ¿cómo explicará las “oleadas” de medicamentos oncológicos truchos, robados, rebajados y/o adulterados que reciben cientos de pacientes a través de obras sociales y prepagas en todo el territorio de la Provincia ?

La Dra. Berta Roth, de la Asociación Argentina del Cáncer (ASARCA) y jefa de Oncología del Instituto Roffo, advirtió a 24CON que “esto nos está pasando hace tiempo. Recibimos oleadas de remedios truchos y no tenemos forma de darnos cuenta antes de suministrarlos porque el envase y el recipiente están copiados de los verdaderos. Nos damos cuenta después, porque producen en el paciente efectos tóxicos no esperados o, por el contrario, no producen ninguno. Nunca estamos seguros si le estamos suministrando una droga trucha al paciente y eso es gravísimo. Hay muchos canceres que se curan, pero sólo si el tratamiento es aplicado en tiempo y forma; y otros, casos en que el medicamento aplaca los síntomas”.

Por ley, los medicamentos oncológicos son distribuidos por las obras sociales y por las preparadas. Para el asociado, el remedio es gratuito, pero la prestadora de salud debe abonar las drogas y, en este punto, las prepagas son propensas a pagar el precio más barato, como así también lo hacen lo sanatorios privados que compran “grupitos de drogas”, también, al mejor precio. “La ley habla de la droga, pero no de la marca, entonces, nadie asegura que el medicamento que se está suministrando al paciente es de buena calidad”, agregó Roth.

Cecilia Di Lodovico
Fuente: 24con
08.09.09

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