Colaps贸 el Instituto que certifica el dengue

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El maiztegui está “desbordado” por los casos que llegan desde todo el país. A las denuncias de fraude en las cifras oficiales se suman ahora las demoras que tendrá el único organismo que reconoce el Gobierno para llevar la cuenta de la epidemia. Críticas de prestigiosos médicos y científicos.

El centro de referencia nacional en materia de enfermedades virales no da abasto para satisfacer la demanda de la comunidad, en medio de la peor epidemia de dengue que haya sufrido la Argentina en toda su historia. Lo dijo el ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin: “El instituto Maiztegui está desbordado, se están enviando muestras de manera indiscriminada y no puede cumplir con las entregas”.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación confirmaron el diagnóstico. “Desde que comenzó la epidemia, se triplicó el número de muestras, estamos recibiendo unas 150 por día y lo peor es que muchas llegan sin la información necesaria, por lo que se demora el proceso”, afirmó Gustavo Ríos, interventor de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), de la que depende el Maiztegui.

Los cuestionamientos por la demora en la entrega de información actualizada –oficialmente se reconocieron ayer 13.265 casos en todo el país, mientras las estimaciones extraoficiales ya hablan de más de 50 mil contagios– provocaron una reacción adversa en la comunidad científica y sanitaria, donde ya se afirma que “existe subregistro y manipulación política de las cifras”.

EL EFECTO INDEC. “Corremos el riesgo de que una institución tan prestigiosa como el Maiztegui y una red diagnóstica nacional como la que tenemos en la Argentina, que concentra toda la estadística, sufra un deterioro de su imagen similar al que sufrió el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) y se pierdan años de trabajo en investigación científica”, afirmó el infectólogo Alfredo Seijo, jefe de Zoonosis del Hospital Muñiz.

“Hace rato que descreo de las cifras estadísticas del sistema de salud, porque siempre van por otro lado de lo que la realidad nos muestra. El sistema de vigilancia epidemiológica funcionó mal porque llegó tarde y, como si la demora fuera poca, se continúa perdiendo tiempo con las constataciones. Una tarea de prevención sirve para evitar el incendio, pero hoy ya tenemos todo incendiado”, agregó Nicolás Schweigmann, investigador del Conicet y director del Grupo de Estudios de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

“Está pasando lo mismo que con el INDEC, hay fraude en el manejo estadístico de los indicadores sanitarios. Si siguen ocultando la información y haciendo un manejo político de las notificaciones de dengue, corremos el riesgo de que el Maiztegui se transforme en el INDEC de la salud pública”, dijo Edgardo Trivisonno, médico sanitarista, ex subsecretario de Salud y creador del Plan Médicos de Cabecera de la ciudad de Buenos Aires.

“La manipulación política de las cifras pretende esconder las condiciones lamentables de nuestro sistema de vigilancia epidemiológica, se bajaron los puestos centinela de frontera para determinar el tránsito de personas que pudieran ser posibles portadores de estas enfermedades emergentes”, completó Trivisonno.

Para Seijo: “El Maiztegui tiene un prestigio ganado a nivel internacional, pero está sobresaturado porque lo obligan a hacer un doble trabajo innecesario, ya que con los laboratorios de los hospitales que se encuentran en la red nacional de dengue sería suficiente para constatar los casos en general”.

Zin coincidió con el infectólogo. “Si el paciente estuvo en Charata, tiene fiebre y no tiene mocos, eso es dengue, se debe determinar ya por nexo epidemiológico”, sostuvo el ministro.

“Estamos sufriendo las consecuencias de enfrentar una primera gran epidemia de dengue sin haber adoptado las medidas preventivas necesarias, tal como veníamos advirtiendo los integrantes de la comunidad científica”, afirmó Seijo.

Sobre el manejo de las estadísticas, Schweigmann afirmó: “Dudo de que desde el instituto se retaceé la información; lo que ocurre es que existe una manipulación, por miedo o por incapacidad o por intencionalidad política, que pone en riesgo la credibilidad de todo un sistema. Porque si la estadística se demora en llegar o se altera con intencionalidad, nosotros no podemos trabajar en tareas preventivas. No nos gusta que nos mientan”.

El investigador del Conicet opinó que “los funcionarios están muy lejos de la gente que padece este tipo de enfermedades y no tienen la percepción de aquellos que trabajamos en la frontera de la epidemia”. Y recordó: “Cuando, hace dos años, presentamos ante las autoridades gubernamentales nacionales un plan para trabajar durante el invierno en la prevención del mosquito como vector transmisor de estas enfermedades, nos dijeron que ya nos iban a llamar, pero nunca nos llamaron”.
 
QUÉ DICEN EN EL MAIZTEGUI. Desde el comienzo de la epidemia de dengue, ingresaron al Maiztegui unas 3.200 muestras, a razón de 150 solicitudes de estudios por día. “Esto triplica la cantidad habitual en épocas normales”, afirmó Gustavo Ríos, interventor de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) de la que depende el Instituto de Pergamino. “Todos los días llegan cientos de muestras de sangre de todas las provincias, pero hay muchísimas que no vienen con la suficiente información, lo que nos obliga a reclamar precisiones y demorar el proceso”, agregó el funcionario consultado por Crítica de la Argentina. Según Ríos, “se está respondiendo en tiempo y forma con los análisis, pero no se da abasto con el requerimiento de la comunidad para obtener información acerca de la situación del dengue, lo que incluye las demandas de los gobiernos municipales y provinciales que envían sus muestras y reclaman resultados”. En el Maiztegui hay unos 100 profesionales que, desde el inicio de la epidemia, trabajan todos los días, incluso los fines de semana. La técnica de aislamiento viral que permite confirmar un caso de manera definitiva tarda 14 días. “A esta altura de los acontecimientos, ya no es necesario que nos envíen las muestras en forma masiva, en casi todas las provincias hay tecnología suficiente como para reconfirmar la presencia del dengue sin necesidad de pasar por Pergamino”, finalizó Ríos.

Fuente: Crítica

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