El envejecimiento de la población y sus consecuencias
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Según lo indicado por el último Censo Nacional de Población y Vivienda, el 13,6% de la población pertenece a los adultos jóvenes. Estiman que más de un millón tendría ahora 80 años. Cuáles son las consecuencias de la vejez.
El 13,6% de la población argentina, casi 5 millones y medio de personas, ya tiene más de 60 años, según lo indicó el último Censo Nacional de Población y Vivienda.
La Organización Panamericana de la Salud estimó que esta franja de la población crecerá en América Latina hasta ser en el 2025 el 138% mayor que en la actualidad (13 millones en el país, de respetarse esta tendencia), y más de un millón de argentinos tendría, ya hoy, más de 80 años.
Los cambios que ocurren en el cuerpo al envejecer hacen que los adultos mayores piensen, sientan y expresen síntomas totalmente diferentes a los de los adultos más jóvenes.
Los especialistas indicaron que las consecuencias de no entenderlos van desde la incomprensión en lo afectivo hasta la polimedicación en lo clínico, por lo que, agregaron, “comprenderlos es esencial a la hora de cuidarlos y darles respuestas”.
Sin recursos
El problema, advierten prestadores y financiadores de la salud, es que no existe un sistema de generación de recursos adecuado para sostener la creciente demanda de los sectores de mayor edad.
Además, ya se habla del fenómeno de la “cuarta edad”, los mayores de 80 años, muchos de los cuales deben ser atendido por hijos que integran la “tercera edad” y cuentan con recursos insuficientes.
Los ancianos requieren mayor cantidad de consultas médicas e internaciones que los más jóvenes y representan un problema adicional para la medicina prepaga, donde los servicios asistenciales suelen ser de superior calidad al hospital público y las obras sociales.
Por la reciente regulación del sector, que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, las prepagas deben mantener la calidad de los servicios y se ven impedidas de aumentar la cuota después de los 65 años, pero “esa ecuación no cierra y puede terminar colapsando al único sistema que funciona bien”, alertan desde el sector.
Además, los expertos coinciden en que faltan programas de servicios públicos y privados que contemplen las necesidades de los mayores, para los que la jubilación es el componente básico de sus ingresos.
El tema también plantea un desafío para el sistema de salud, ya que la atención de la ancianidad está supeditada a los aportes de la población económicamente activa, por lo que se teme por la continuidad de ese precario equilibrio, alertan desde Acami, entidad que debatirá el tema en el Congreso Argentino de Salud que se llevará a cabo el 10 de setiembre próximo en Ushuaia.
Pero para el uso racional y adecuado se requiere un estudio integral del paciente, y un acompañamiento que ayude a cumplir el esquema de medicación: la adherencia es una de las partes más difíciles de cualquier tratamiento crónico.
Fuente: DiarioUno
24.08.09