Una parte de la salud en manos de unos vándalos

Desde 2004, los gobiernos   parecen haber  decidido abandonar las regulaciones  en materia de prestaciones de salud. Prueba de ello sería que el último PMO data de 2002   y la última resolución de medicamentos de 2004. Desde 2007 además, no se encuentra fácilmente el informe de los precios de los medicamentos genéricos y los valores de las cuotas de la medicina pre paga (antes en  www.mecon.gov.ar > Defensa del consumidor). Y por último la Superintendencia, parece haber cerrado  en  su página web los informes de  revisión de tecnologías sanitarias.

La consecuencia es simple: voluntaria o involuntariamente (decídalo Ud. mismo) los financiadores (Obras Sociales y Privados, Entes Solidarios y Comerciales, ONGs y Sociedades Anónimas, Estados Provinciales  y  Particulares) han dejado una parte de la salud  en manos de un grupo de inescrupulosos que  tiene como único objetivo quedarse con la mayor parte posible  de los dineros aportados por los trabajadores y los particulares a los sistemas de aseguramiento de salud, dedicados escandalosamente a sobre-apreciar ciertos productos,  cobrar y pagar montos  “compensatorios” (o re-compensatorios”) a quienes los ayuden en su negocio.

La cuestión comienza con la violación  a la prescripción de genéricos (en  prótesis, medicamentos, ortesis, descartables  y otros insumos,  tal como establece el PMO) y su reemplazo  por una receta  rígida con marca y apellido (“es que yo soy médico de  BeibyJoston  Inc. y no puedo  prescribir  lo de “TroquelBank At”. “Además, sépalo, el tungestanio nacional  es de calidad dudosa”. “Solo aceptamos el que provee “Switzersons & Mys Parients”. “Los nacionales no tienen la misma cantidad  ni hacen el mismo efecto… me entiende, señora?”).
El periplo puede continuar  en algunos casos quirúrgicos con la adicional solicitud  y recepción  con la mano izquierda de unos cinco mil dólares en efectivo de baja denominación.  Los precios de los  insumos solicitados son – por supuesto - monopólicos,  aunque es posible verificar en Internet, que en algunos países  de Europa, son bastante más baratos. Si el paciente tiene un pariente aeronavegador, la suerte le será esquiva, porque hay que garantizar la calidad y la cadena de frío”, “así que solo aceptamos el que viene de la TeutonOrthopaedics”. Si el financiador – amparándose en la reglamentación del PMO- se negara a entregar  la marca indicada, los propios proveedores asesorarán al paciente y brindarán el abogado para lograr que se cierre el círculo en su favor (del proveedor, claro).

El circuito siempre  se  completa con los jueces y los organismos de defensa del Consumidor, quienes en  virtud  de los derechos irrestrictos de los pacientes, han de fallar a favor del más débil obligando a proveer a cualquier precio, cualquier cosa,  cualquiera sea su costo eficacia, siempre que el médico lo indique. En el razonamiento de estos funcionarios, cualquier indicación médica supone linealmente y sin hesitación alguna,  que el paciente lo necesita. Casi nunca se hace una consulta a los profesores de la Universidad, ni a las Comisiones Científicas de las Sociedades de Especialistas y tampoco a la Superintendencia que regula la actividad. Nada de eso. En la “urgencia” del amparo, la prescripción médica y el escrito proformado aportado por el proveedor, son suficientes. Luego (nunca) se discutirá la cuestión de fondo.
 
Así es que se nos obliga a  proveer 30 tornillos y dos barras de titanio de 30 centimetros al valor de dos autos cero kilómetro con aire acondicionado, sin que la “jactancia intelectual” de la duda (Aldo Rico dixit) asome en los escuetos fundamentos (“copiar y pegar?”) . Y un medicamento que pareciera que tal vez sería  capaz de prolongar una semana y media la sobrevida habitual de un paciente con cáncer de pulmón, puede costar  lo que tres trasplantes con toda la orquesta alrededor.
Todos sabemos como funcionan los estimulantes circuitos del alto costo.  Excepto quienes deben evitar que estas cosas sucedan. Dijo el sabio chino, que “quien sabe que algo injusto sucede y no lo denuncia, es un cobarde”. Claro que lo dijo en la antigüedad. Pero igual, yo no quiero ser cobarde. Al menos en esto.
Inglaterra y Canadá no malgastan sus dineros de esta forma (y no es por la crisis global que no cubren estas opciones. Están esperando que haya evidencia en serio sobre su utilidad). Y no  hay por allí nadie  que esté creyendo que haya justicia alguna en este tipo de decisiones desaprensivas. Pero aquí no andamos con miramientos, que tan mal  no nos va a los que estamos en vías de desarrollo.

Dr De Michele Enrique
Director
www.elmedicoauditor.com
 
(PS: ¿Cómo se soluciona? No es difícil. El Ministro y el Superintendente deben dejar de hacer la plancha y ponerse los pantalones. El estado ha de ser el único regulador y financiador de medicamentos, prótesis e insumos de alto costo, siempre de carácter genérico. Y todos los subsectores han de aportar su cuota para esta cuestión.  Quien  desee y  pueda acceder a mayores expectativas de calidad y cobertura tendrá ese diferencial por sí o a través de una cobertura adicional. Pero el piso, ha de estar garantizado y es universal. Un poco más acá, y menos difícil de lograr: ayudaría que el estado fije  cuales son los genéricos y los precios de referencia para las coberturas).

13.07.10
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Bien Dr De Michele. Coincido absolutamente y compruebo día a día lo que manifestaste. Pero creo que te quedaste corto con el título "Una parte de la salud.....". Casi podríamos afirmar que "la Salud está en manos.....". Coincido con lo del fondo común para insumos y prestaciones de alto impacto, es la mejor forma de terminar con tanto curro... Pero es fundamental la voluntad política para producir el cambio, y funcionarios que no se enceguezcan con el verde criptonita de los u$s cuando tienen que aplicar las normas.
Un cordial saludo
Dr Luis Ejarque
elejaar@yahoo.com