Matrimonio Gay

A propósito del debate sobre el matrimonio de parejas del mismo sexo, presentamos unas reflexiones en torno a la cultura, la pareja, la reproducción y la vida en sociedad. - Por Alfredo Zurita *

Toda especie social depende de la subordinación de los derechos individuales a los del conjunto, lo vemos en hormigas y abejas, y en los seres humanos, aunque en este caso no predeterminados por la evolución, sino por la cultura, el cemento que consolida a un grupo humano, y predetermina las obligaciones sociales, y el margen de los derechos individuales, y les permite existir como grupo, diferenciado de otros.

La cultura es especialmente detallada en los dos problemas centrales de toda sociedad, producción y reproducción. Si una cultura no produce desaparece en forma inmediata, por hambre, sino se reproduce desaparece a mediano plazo porque no hay descendencia.

Aunque la cultura nos parece natural, y obvia, es obviamente un producto artificial, y por esa razón hay tantas como sociedades existen, y existieron. Algunas son poligámicas y otras no, algunas son monárquicas y otras no, algunas son cristianas y otras no, algunas son machistas y otras son matriarcales. Todas evolucionan rápido, y lo que es normal para una generación cambia para la siguiente. En cultura como en la ciencia nada es verdadero, todo es provisorio, y se usa porque es útil, pero se cambia apenas aparece algo más útil.

Pero este cambio no se da en forma sencilla, y del mismo modo que los viejos médicos se aferran a los viejos tratamientos, los viejos en una sociedad se aferran a las viejas costumbres, y la lucha entre viejos y jóvenes, entre progresistas y conservadores es la regla, ya que la cultura se imprime en el individuo en su infancia, como la única verdadera. En el pasado reciente ello incluía el pertenecer al club de fútbol y partido político del padre, pero eso esta en desuso en la actualidad, aunque seguramente todos conocemos los grandes problemas familiares durante el proceso de abandono de tal costumbre.

Es claro también que la cultura se genera a partir de las condiciones materiales de existencia, y las tecnologías disponibles para controlar la naturaleza. Una cultura de ahorro es necesaria cuando hay periodos de escasez, en las zonas con inviernos duros, pero no es necesaria en zonas tropicales. Una cultura de limitación estricta de nacimientos es necesaria en tribus recolectoras, ya que son poco productivas, pero la agricultura, más productiva permite expandir los nacimientos.

Una cultura que diga “Son pobres porque son vagos, no les gusta trabajar”, es necesaria en situaciones de gran injusticia social, para tranquilizar la conciencia de los privilegiados.

Del mismo modo que el desarrollo tecnológico permite cada vez más no trabajar, al menos en forma física, el desarrollo tecnológico impacta sobre la cultura reproductiva, y el descubrimiento de la píldora anticonceptiva la modificó profundamente, en un proceso que aun continúa. Podemos compararla a la aparición de la agricultura en la producción.

La reproducción en muchas especies animales está regida por la conservación de la carga genética del grupo, pero no de individuos en particular, y así es en muchas sociedades humanas donde no existe la propiedad privada, las relaciones sexuales son libres, o relativamente libres dentro del grupo, pero la aparición de la propiedad privada requerirá la monogamia, y como consecuencia lógica la virginidad en la mujer y la fidelidad, el todo enmarcado en el amor romántico, un producto cultural relativamente reciente en la historia de la humanidad, quizás iniciado con Dulcinea y Don Quijote, o Romeo y Julieta, pero que debía convivir con la sociedad machista y patriarcal.

En “La Novela de Perón” Tomas Eloy Martínez pone en labios del Gral. Perón una respuesta imaginada a la pregunta de si amaba a Evita. “En esas épocas uno no decía a una mujer que la amaba, las usaba para vaciarse”. La respuesta refleja los valores militares de algunas décadas atrás, cuando el “franco higiénico” no podía ser negado a un soldado que lo solicitara, y la iniciación sexual normal para varones era con prostitutas, en tanto para mujeres era posterior al matrimonio.

Como sabemos virginidad, fidelidad, amor romántico, etc., ya están en desuso, o en vías de serlo.

La reproducción cae rápidamente en Argentina, de 6 hijos por mujer en 1900, bajó a la mitad hace 50 años, con la píldora, y es ahora de dos hijos, límite a partir del cual la sociedad empieza a ser cada vez más chica porque nacen menos de los que mueren. Si el matrimonio gay no se acompaña de medidas como inseminaciones y adopciones, y comienza a generalizarse habrá que ver como se resuelve la reproducción, porque por ahora la artificial es costosa, y los países que tienen el problema lo están resolviendo con inmigración, y políticas pro natalistas. Un año de licencia por maternidad por ejemplo en Noruega.

Además de lo anterior la revolución en las comunicaciones esta creando también situaciones inéditas, que construyen cultura en forma global, desde la televisión e Internet, y ello influye en la medicina, al extremo que la pandemia de gripe del año pasado fue mas un fenómeno mediático que médico. Si las predicciones del Club de Roma sobre el futuro de la humanidad fallaron completamente, ahora es casi imposible hacer predicciones, de ningún tipo sobre el futuro del matrimonio gay, y muchos otros temas médicos, salvo la necesidad de desarrollar servicios de salud sexual y reproductiva para parejas gay, así como incluir el tema en la formación de los médicos, lo cual no sera facil, ya que entre otras funciones la medicina debe retrasar el cambio social, no favorecerlo, y se alinea en general con la religion y la escuela para mantener los viejos valores.

* Alfredo Zurita es Profesor Titular de Salud Pública, Facultad de Medicina de UNNE

Fuente: Datachaco
17.05.10

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