Variaciones sobre la DHEA, hormona de la juventud
Comenzó a venderse en Francia - aun cuando los estudios sobre sus efectos adversos están inconclusos - una hormona llamada DHEA (Dehidroepiandrosteron). La fórmula no es nueva, pero su uso en humanos siempre fue muy restringido. El uso masivo en busca de la mejoria de algunos signos emparentados con la lozanía (tales como la turgencia de la piel, el aumento de la masa muscular, la calcificación ósea y posiblemente la mejoría de algunos aspectos ligados a la sexualidad) podría tener consecuencias imprevisibles.
Desde siempre los hombres, han intentado encontrar soluciones de carácter mágico a problemas de índole filosófico.
En el Fausto y en una saga de mas de 40 versiones menores, los personajes venden su alma al Diablo a cambio de eternidad, vida joven y plata a discreción.
Los viejos alquimistas perdieron siglos en la búsqueda de fórmulas que transformarían todo metal en oro y toda vida en eterna. Tal vez no advirtieron que si todo se volviera oro, carecería de sentido intentar poseerlo. De igual manera, encontrar las fuentes de juvencia - y aún, de la vida eterna-, le quitaría sentido a la vida misma.
Como vemos, estas ideas de prolongar la vida y tener mucho dinero para disfrutarla, ni siquiera son quimeras originales y pueblan la literatura desde lo mas temprano de la humanidad y por lo tanto necesariamente rondan la mente desde que el hombre se puso a pensar en algo.
Sin embargo, el éxito en la resolución a estos antiguos enigmas filosóficos, se transforma pronto en otros problemas. Nuevos y diferentes problemas que no existirían si no se hubieran solucionado los anteriores. En ese sentido, podría decirse que la vida no es más que la eterna búsqueda de nuevos problemas.
Yo mismo puedo dar testimonio de esto, cuando influido por este tipo de ideas estúpidas, me dediqué a buscar la fórmula para ganarle al casino, cosa que logre al cabo de tres años de agotadores estudios. La desilusión fue mayúscula, porque después de semejantes desvelos, vine a descubrir que para ganarle al casino, debía ir todos los días y cuatro horas por lo menos, lo cual transformaba la actividad en un vulgar trabajo. Y cualquiera lo sabe: trabajando se consigue dinero fácil.
Por otra parte, al ganar eternamente, el juego se ponía tan aburrido, que la concurrencia carecía de todo estimulo. Dicho de otra manera, la única forma de divertirse en un casino, es saber que uno puede vencer y ser vencido por la muerte disfrazada de redondez roja y negra. Si uno ya la ha vencido: ¿qué sentido tendría concurrir a un lugar donde lo único que sucede es terminar sistemáticamente borracho, fumando como un adicto y dónde todos le quieren arrancar la poca plata que lleva en los bolsillos?
Por el mismo razonamiento, siento que la vida carecería de todo sentido si uno supiera que va a vivir eternamente.
Si bien la discusión intenta centrarse en lograr mas calidad de vida que la cantidad de ella misma, la diferenciación es futil. No hay una cosa sin otra ni pueden separarse de ninguna manera. Resulta entonces del todo paradójico que los laboratorios inviertan millones en inventar y vender una droga que supuestamente prolonga o mejora la vida, y los sistemas de salud proponen suprimir la atención de los ancianos, mientras hay asociaciones que piden a gritos el suicidio asistido.
Ya se sabe que los laboratorios medicinales son tan inescrupulosos, que proponen a la población el consumo de un 70 % de fármacos que no sirven absolutamente para nada, o peor aun, son iatrógenos (generadores de enfermedad), con el único objeto de la quitarle el dinero a la gente del bolsillo, antes que se la quite algún otro inescrupuloso vendedor de espejitos y cuentas de colores.
Por otra parte, desde siempre los filósofos y sociólogos han sospechado que una muy importante parte de la población – sobre todo la que estaría en condiciones de adquirir esta pastilla mágica - no sabe hacer nada útil con sus vidas y padecen del hastío de la existencia. Entonces, hablamos de prolongar... la vida o el hastio? Yo presiento que, antes de invertir en la dudosa quimera de prolongarle la juventud a la gente, podría ser mas útil gastar bastante menos en enseñarle a vivir mejor la poca vida que les ha sido dada, lo cual le evitará andar consumiendo drogas extrañas, cuyos efectos colaterales aun están bajo sospecha. Y además no tendrán vómitos, ni ulceras de estomago, no ningún otro efecto colateral.
Otra pregunta que tal vez podría hacerse la humanidad (para el caso que esta entidad sociológica existiera) es: para que querría prolongarle la vida a las personas cuya existencia solo será importante para sus padres?. Aunque esta pueda ser una visión pesimista, digámoslo: la mayoría de la gente que puebla este planeta sólo resulta importante como hijo, ya que a nadie mas a que a sus padres les interesara seriamente su muerte. Todos se adecuan y sobrellevan la muerte ajena con cierta capacidad de adaptación, con la excepción de los padres. Los padres jamás asimilan la muerte de un hijo, y quisieran poder trocar los lugares, entregar su vida a cambio, porque es una vida joven tronchada y un hecho contranatura. Si ahora quisiéramos prolongar la vida, la muerte a los 99 años ya no interesará absolutamente a nadie. Este efecto provocaría una especie de "desaparición del interés social sobre la muerte " cuyas consecuencias son imposibles de prever.
También es paradójico que el pequeño porcentaje de habitantes que realmente resulta "util a la humanidad" (es decir que el devenir de su existencia y creatividad ha logrado traspasar los límites de su familia y tal vez logren figurar en los libros de historia) no tiene habitualmente ningún interés en prolongar su vida. Por el contrario, hay millones de ejemplos de gente inteligente e ingeniosa, que termina buscando acortar su vida, hastiada del tedio o la conciencia de su inutilidad. Pocos genios controlan su colesterol.
Solo algunos inventos geniales se han logrado después de los 50 años, entre los cuales se pueden contar bombas atómicas y otros ejemplos de mala praxis profesional. Los mejores poemas, los mejores cuadros, los inventos más geniales, son obras de la juventud del espíritu y no de la senectud prolongada. Son retoños de una vida torturada y creativa en la juventud, mas que de una vida estéril (en todo sentido) y prolongada por años.
Intentar prolongar la vida o su calidad en base a una pastilla de alto costo es una posición digna de todo tipo de sospechas. Lo que ha prolongado la vida de la gente no han sido las raíces de árboles coreanos y tampoco lo hará la DHEA. Ésta no es más que una moderna versión de las pastillas que antes –con iguales argumentos- nos proponían prolongar la vida, consumiendo a diario lisado de cartílagos de tortugas de las Islas Galápagos (si ellas vivían doscientos años...)
Aunque fueran ciertas, estas ideas son tan primitivas, que ofenden la inteligencia. Es como creer que uno tendrá mas potencia sexual porque se coma a diario las ralladuras de cuernos de rinoceronte, que lo único que tiene que ver con lo sexual, es que esta enhiesto.
La gente ha vivido mas en los últimos cien años porque se inventaron los antibióticos, las sales rehidratantes, el agua corriente y las cloacas, creaciones bastante menos románticas que una dulce pastilla de colores. Y además bastante más baratas.
Si uno quisiera pensar en prologar la vida de la humanidad, debería pensar en estas cuatro cosas. Cualquier sanitarista lo sabe.
Pretender que una improbable prolongación de la vida a una parte selecta de la población puede ser útil cuando 4000 millones no tienen agua, ni cloacas, ni antibioticos, no es mas que un atropello a la inteligencia de la humanidad, en el nombre de la cual parece ser que se hacen estas cosas.
Finalmente hasta podría plantearse, desde el análisis materialista y dialéctico de la historia, como una expresión
procaz y patética de la cada vez más amplia brecha social.
Terminemos con esto, un poco en broma y un poco en serio. Digámonos la verdad a nosotros mismos y no nos engañemos: encontrar la vida eterna es tan difícil como encontrar el amor eterno. Algunos pueden engañarse y confundírselo, con cariño y acostumbramiento. Pero no es lo mismo. Otros, también se confunden, y creen que quieren la vida eterna, cuando en realidad solo se trata de que no tienen la dignidad de morirse a tiempo.
Dr De Michele Enrique
Director "El Médico Auditor"
www.elmedicoauditor.com.ar
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Ver también:
Un supra sistema de alta complejidad
Números que no coinciden
Diálogo, Bicentenario y Salud
Por qué todos mienten tanto?
Confundido
Dengue, sistema universal de salud y nuevas ideas