Especialistas debatieron sobre el gasto público en sanidad
.jpg)
En el marco de la Convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, realizado en Puerto Madryn, se analizaron, además de componentes económicos y jurídicos, los aspectos sociales que refieren al sistema público en salud y educación.
En ese contexto Rubén Torres, director de la Maestría y Especialización en Sistemas de Salud y Seguridad Social de la Universidad ISALUD, sostuvo que “hoy el paradigma es la protección social, independientemente de la ocupación y capacidad de pago de cada ciudadano. Sólo con 0,5% del PBI podríamos mejorar el acceso a la salud de todos los argentinos”, dijo en su disertación.
Torres, es un hombre cercano a Ginés González García y desde hace tiempo atrás propone una nueva figura del Programa Médico Obligatorio (PMO) en el país, “en gasto en salud, estamos al mismo nivel que la República Checa. En mortalidad infantil estamos al nivel de... ¡Bielorrusia! Muy por debajo de la República Checa. Gastando lo mismo, no logramos los mismos resultados. El problema no es sólo de financiamiento, es un problema de gestión” dijo el especialista al tiempo que agregó “Chile tiene la más baja mortalidad de menores de cinco años, con un gasto que es la mitad del argentino”.
El PMO
De acuerdo al posicionamiento de Torres, el PMO (Programa Médico Obligatorio) es el más inclusivo de todo el mundo, “carece de definición de coberturas, no contempla fuentes de financiamiento, no se puede planificar si se ignora el universo a cubrir.
Necesitamos un PMO coherente, hoy alcanza sólo a obras sociales sindicales y a la medicina privada”, dijo.
“Hay 15 millones de argentinos sin cobertura para los cuales, que algo se incorpore al PMO no les beneficia para nada. En la intención de “curar al sistema” nos olvidamos de curar a la gente”, advierte Torres.
-¿Es posible una salud para todos, en la Argentina de hoy?
- “Meta no menor. Estados Unidos está hoy discutiendo este tema, con más de 45 millones de habitantes fuera de su sistema de salud. La meta ya se planteó en 1978, para el año 2000... Evidentemente no fue alcanzada. La mayoría de los países americanos tampoco está en condiciones de lograrlo antes de 2015”.
“La pregunta es si hay más espacios fiscales para el financiamiento de la salud. Sólo con 0,5% del PBI podríamos mejorar el acceso a la salud de los 16 millones de argentinos sin cobertura. Horripilante: el sistema de monotributo. Aporta lo mismo el que gana mil pesos que el que gana cinco mil. Ésa es la “solidaridad invertida”.
“Segmentación y fragmentación caracterizan a los sistemas de salud en Argentina, tenemos un servicio público, la medicina prepaga y un sistema de seguros sociales -fragmentado en más de 300 fondos distintos-. No tiene hoy la más mínima lógica. La corrupción no tiene que ver con esto, es un problema de diseño. Los sistemas fragmentados son ineficientes e inequitativos. Todo el mundo tiene derecho a la salud. El problema es por dónde se accede. Y a qué se accede”.
RECUADRO I
Los argentinos aportan a tres sistemas de salud
El doctor Rubén Torres advierte que “las obras sociales no alcanzan para cubrir los costos. Los regímenes son incompatibles. El 15% de familias argentinas hacen aportes a tres sistemas de salud, a ninguno de los cuales les alcanzan los fondos. Si se permitiera fusionar los fondos, alcanzaría con $ 66 para cubrir las necesidades. Es un problema de diseño técnico. El sistema privado cubre a 7% de la población y gasta el triple que el sistema público. El sistema de obras sociales cubre más gente que el privado y gasta menos que el público. El gasto en salud, a precios constantes, permaneció estable o disminuyó”.
De acuerdo al análisis del especialista, el más pobre y el más rico destinan el 30 por ciento del ingreso de los hogares en salud, “en los pobres, el gasto en salud es mayor -como incidencia en los salarios-. Se habla, en el discurso de algunos líderes, de “gasto catastrófico”, cuando los pobres gastan más en comprar medicamentos y en asistencia primaria. En cualquier política sanitaria, dos líneas claves: acceso a los medicamentos y atención primaria –no “primitiva”-. Atención primaria soluciona el 75% de los problemas de salud, en cualquier país serio, no en la Argentina”.
La medida de lo posible
La solución de los problemas de salud pasa muy lejos del Ministerio, tiene que ver con el régimen de coparticipación federal. La discrepancia entre cómo se recauda y se reparte está en la base del conflicto.
“Pero el problema no es sólo de financiamiento. Hay que discutir qué prioridades tiene la inversión pública. El gasto social ha aumentado en toda América latina. Desagregado, hay dos ítems que menos aumentaron: ¡educación 1% y salud 0,4%!. Hoy el paradigma es la protección social, independientemente de la ocupación y capacidad de pago de cada ciudadano”, sostiene el referente de ISALUD.
“La pregunta es si hay más espacios fiscales para el financiamiento de la salud. Sólo con 0,5% del PBI podríamos mejorar el acceso a la salud de los 16 millones de argentinos sin cobertura. Impacto de los subsidios: llegaron 110 pesos a los sectores más bajos. Y 185 pesos a los más altos”, refirió Torres en un tono ciertamente crítico.
Alentar la complementación entre sector público y privado, y obras sociales, es la propuesta que se presenta como medida de lo posible para financiar un fondo único.
El financiamiento del PAMI
El doctor Rubén Torres asegura que “el 75 por ciento de los trabajadores activos financia el PAMI. No los jubilados. Todos podemos cambiar de obra social... menos los que están en el PAMI”.
El PAMI le prestó al gobierno 1.600 millones pesos para comprar bonos, menos de 1%, los que cobran jubilaciones máximas, ninguno se atiende en el PAMI. Y sólo el 15% del grupo siguiente. El 75% de los que cobran la jubilación mínima se atienden en el PAMI.
Fuente: Diariomadryn.com
05.10.09